miércoles, 28 de noviembre de 2007

Un barredor de tristezas

Inicio mi entrada nº 201 hablando suavemente, sin estridencias, procurando no faltar a nadie (es uno de mis principios: respetar a todos), tratando de mantener un discurso sereno, esperanzado, razonable y consecuente. Este blog nació este verano como un divertimento, una posibilidad de mostrarle al mundo mis sensaciones, mis emociones y mis reflexiones. Comprendo que haya muchas sensibilidades y entiendo la diferencia. No podía ser de otra manera, pues vivo instalado en ella debido a mi trabajo y a mi forma de vida. Sin embargo, me apetece mantener mi postura con la firmeza que me ofrece estar convencido de lo que pienso.


David Generelo cae lesionado de nuevo. ¿No es mala suerte?

Escribo todo esto por dos razones:

Razón nº 1: he recibido varios correos de lectores que me muestran su acuerdo o desacuerdo con lo que manifiesto. Me parece bien, todo me parece bien. Incluso me alegra que haya diversidad, pues es síntoma de normalidad y de sociedad moderna y progresista. Sin embargo, también me encuentro con el derecho de proponer al zaragocismo en general y a algunos aficionados en particular que en estos momentos lo que sobran son palabras altisonantes y petición de cabezas. Poco, y seguramente nada bueno, obtendremos derrocando a Luis XVI y cortando (metafóricamente hablando, je) ninguna cabeza. Pocas veces esas cosas han funcionado y mucho menos en situaciones como la actual. No estamos en bancarrota, ni esto está desgobernado ni hay razones objetivas que animen a un cambio radical de rumbo. Y, desde luego, no hay recambio de garantías a la vuelta de la esquina, ni de técnico ni de jugadores. Ese es mi convencimiento.

Razón nº 2: sigo pensando que el Real Zaragoza es un equipo maltratado por la fortuna y y no demasiado querido por parte de algunos sectores. Porque en estos casos, y es lo que yo creo, atacar despiadadamente (sí, despiadadamente en algún momento) al entrenador (sea el que sea, ya es conocida mi postura al respecto) o poner en el disparadero a tal o cual jugador nunca ha aportado nada positivo, sino todo lo contrario. Y quien esto escribe ha sentido en más de una ocasión dolor al leer ciertos artículos de prensa, determinadas opiniones de aficionados significados o algunas informaciones con cierto perfume tendencioso. No, no se ha tratado bien al Real Zaragoza, entendiendo por tal al staff técnico y a la plantilla, y se ha trabajado muy duro a la hora de sembrar dudas, sospechas y sombras. He defendido siempre un periodismo didáctico, iluminador e informativo, pero mucho me temo que en ocasiones se ha jugado demasiado con el doble valor de las palabras.

Hoy es miércoles y quizás el próximo domingo el Real Zaragoza vuelva a perder un partido de fútbol. Es posible que el entrenador de nuevo cometa errores, que no acierte ni con la alineación ni con el esquema ni con la mentalización ni con la táctica. Puede ser que a los jugadores vuelva a faltarles ese centímetro gracias al cual llegarían a los balones o a los remates pero que no hay manera. Cabe la posibilidad de que el Huelva, un equipo en posición de descenso, encuentre una bocanada de aire a costa del Zaragoza. Todo es posible. Pero también es posible justamente lo contrario: que el Zaragoza gane, que el entrenador acierte con la alineación, con el esquema, con la mentalización y con la táctica, que los jugadores recuperen ese centímetro gracias al cual llegan a los balones y a los remates. Cabe la posibilidad de que el Huelva se hunda un poquito más y sea el Zaragoza el que empiece a respirar.

Estoy seguro que si esto ocurre el zaragocismo se alegrará. Lo espero de todo corazón. Lo que no me gustaría es que ocurriese como aquel triste domingo en que, a punto de lanzar un penalty el Toro Acuña, toda la Romareda deseaba que lo fallase para así poder meterse con Rojo y tal. Nada me llenaría más de tristeza que un sólo zaragocista desease el fracaso de Víctor Fernández para así poder echarle, porque eso supondría que el Real Zaragoza también muere un poco. Y nosotros, compañeros; y nosotros.

martes, 27 de noviembre de 2007

Otro día más sin verte

Es martes. Se hace tan pronto de noche que ni las luces de las risas de mis amigos me ayudan a apartar los titulares de la prensa de mi mente. Sí, es posible que esto de ser zaragocista sea algo más que un sentimiento (a veces, un sufrimiento), pero no resisto la tentación de expresarlo por escrito. ¡Qué diablos, para algo tengo un blog!. Hoy, por ejemplo, he leído estas tres informaciones en tres medios locales diferentes:

- En este ambiente de la "altísima preocupación" (sic) que se vive dentro de los despachos directivos del actual Real Zaragoza, queda apuntada, por tanto, la figura del entrenador, la labor de Víctor Fernández, como elemento crucial para resolver la actual crisis de resultados, juego y solvencia como equipo. ("Heraldo de Aragón")

-"Como es lógico estamos preocupados porque el equipo no arranca, pero tampoco es para volvernos locos. Hay que seguir teniendo paciencia y olvidarse de medidas drásticas", aseguraban ayer varias fuentes del club aragonés. ("El Periódico de Aragón")

- "La crisis se ha apoderado del Real Zaragoza, cuya cúpula reconoce sentirse “muy preocupada” por la situación y las sensaciones que transmite un equipo que ha sumado un punto de los últimos nueve, que ha dicho adiós a Europa y que cayó en la ida de la Copa en Pontevedra."

Y claro, ejem, bueno, osea...uno duda. Y duda porque siente la necesidad de que que alguien le explique (y juro intentar entenderlo) a qué palo se queda este aficionado (es decir, yo mismo) que vive lejos de Zaragoza, conoce lo que sabe a través de los medios de comunicación, suspira y a veces hasta casi expira por su Real Zaragoza y no encuentra una sola luz entre tanta maraña informativa.

La cosa está fea, yo tampoco sabría responder a la pregunta del Sr. Iglesias ("¿Cómo lo véis?"), ni siquiera me toca, pues no es ni mi devoción ni mi obligación, pero de algo sí estoy plenamente convencido y lo aplico a cada segundo de mi vida y la de los míos: "En tiempo de crisis no hacer mudanza". Las prisas, la precipitación, la improvisación son muy malas consejeras. Nadie lo podrá hacer mejor, a día de hoy, que Victor Fernández y sus jugadores y para explicarme mejor diré que coincido plenamente con Alejandro Lucea cuando dice estar seguro de que el Zaragoza no habría bajado a Segunda División si hubiera mantenido a Rojo en el puesto. No porque me gustase o no ese entrenador (que no viene a cuento el debate) sino porque es necesariamente sensato mantener los proyectos de principio a fin.

Soluciones hay; las expongo en otro hilo de este mismo foro y son muy parecidas a las que aportan expertos en la materia. Y Victor Fernández debe acabar la temporada y después ya veremos. Por cierto: también coincido en esto con Paco Giménez, que lo explica, y muy bien, en su blog.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Noche estrellada (Starry night) - (Real Zaragoza, 1 - Getafe, 1)

(por Juan Antonio Pérez-Bello)

El Real Zaragoza disputó ayer su decimocuarto partido de Liga. Decimoséptimo de la temporada, si contamos los dos (ay, únicos) de Copa de la UEFA y el partido de ida de la Copa del Rey. Se presentían aguas turbulentas y, en efecto, el partido respondió a lo temido. Juego insulso, pocas ideas, nada de jogo bonito y mucho de ausencia de color. El Zaragoza, así y todo, se acercó a la meta del Pato con algunos picotazos que a punto estuvieron de facilitarle una ventaja no sé si inmerecida, pero sí inesperada. Sin conseguir elaborar una propuesta uniforme y consecuente, nuestros jugadores tienen tanta calidad que a base de esfuerzos individuales pueden llegar a ser capaces de ganar un partido. Pero también es verdad que poseen una debilidad mental tan acusada que cualquier breve bofetada que el contrario se atreva a propinarnos nos pone al borde del abismo. Y somos capaces de perder nuestra honra a manos del primer gañán que nos ponga la mano encima.

Hoy, querido lector, abandono el verbo blanquiazul y te propongo un ejercicio matemático. Estudiemos el partido del Zaragoza con datos objetivos, esos que se recogen en las libretas de los segundos entrenadores y que sirven, en muchos casos, para que el mister tome decisiones que a veces nos dejan estupefactos a los profanos pues rara vez nos fijamos en esos aspectos matemáticos que, queramos o no, también conforman un partido de fútbol. Vamos a ello.

El Zaragoza fabricó 142 jugadas de ataque frente a 125 del Getafe; realizó 5 jugadas en el área, las mismas que los madrileños; 8 saques de esquina por 7; 55 balones recuperados por 64 y 85 balones perdidos por 76. Nuestro portero intervino 15 veces frente a las 8 del visitante; del mismo modo, César realizó 8 paradas y el Pato tan solo 1 mientras que el apartado "remates" arroja el siguiente balance: a puerta, 2 por 10; fuera, 4 por 7 y otros 7 por 3. Total: 13 remates por 20.

Estas cifras admiten varias lecturas, todas ellas incompletas, pues desconocemos aspectos como, por ejemplo, dónde se pierden o recuperan los balones, pues no es lo mismo perderlos siempre en el centro del campo que en defensa, como así puede explicarlo Juanfran (su pérdida supuso un gol); o, por poner otro ejemplo, no es lo mismo una intervención in extremis del portero que una simple cesión. Sin embargo, sí podemos proponer una reflexión que procure ayudar a entender lo que le ocurre al equipo.

1. El gran número de jugadas de ataque fabricadas no encuentran acomodo en la finalización. Ello nos lleva a pensar que los delanteros, grandes delantero, por cierto, del Real Zaragoza bien no reciben balones adecuados, bien no entienden la idea futbolística de sus compañeros. Hay que modificar ese status.

2. El sistema de contención del equipo no es lo suficientemente sólido como para evitar que el portero, ¡jugando en casa!, tenga que intervenir el doble de ocasiones que el portero visitante. La defensa tiene que emplearse en demasiadas ocasiones con excesiva precipitación, ante las oleadas que provienen de líneas contrarias no de gran calidad pero sí cargadas de entusiasmo. Un ignoto Javito, un maduro Víctor, un casi inédito Pavone y una mala copia de hoplita despistado (por su estética) Granero nos hacen un siete a la menor ocasión.

3. Lo anteriormente expuesto nos lleva a pensar que hay demasiados resquicios en nuestras filas y excesiva condescendencia en las primeras líneas. Salvamos a Sergio García, ejemplo de clase, pundonor y entrega, como lo demuestra que fuera él, ¡un delantero!, quien sacase un balón en la misma línea de gol zaragocista. Hay que trabajar el bloque, los movimientos comunes y los mecanismos de ataque y repliegue. ¿Y un poquito de rasmia, quizás?

4. Si no hay un maestro en el centro del campo, y a la espera de la recuperación de Matuzalem, apostemos por el músculo, que lo hay, y procuremos pensar con realismo. Si el equipo está bien sostenido en la retaguardia, y ayer hubo momentos en que eso pareció lograrse, sobre todo por el trabajo de Ayala (muy bien), Paredes (muy entregado) y Valero (estuvo tan correcto que Diogo debería dormir en Zaragoza el próximo domingo), todo es mucho más fácil. Lo demostrado es que el menor rasguño recibido nos hunde, mientras que si metemos gol se nos alegra la mirada y somos capaces de lo mejor. Evitemos, pues, la miseria, para poder saborear la gloria.

5. Y todo eso lo saben quienes más saben. Uno no es quien para decirle al entrenador lo que hay que hacer, pero hemos visto mucho fútbol y, sobre todo, tenemos mucha experiencia en trabajar con grupos humanos y de ellos hemos aprendido que si hay una máxima que no puede faltar en situaciones así es la unión de todos ante la adversidad. Y la fidelidad. Penélope lo supo hacer, tejiendo por el día y destejiendo por la noche, pues sabía que, tarde o temprano, su esposo, Ulises, regresaría al hogar. Y regresó.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Vídeos: Alcorisa, 4 - Cella, 0 (Categoría Cadete)

Abrimos esta estupenda carpeta audiovisual dedicada a las andanzas de los muchachos del Alcorisa Cadete. Hoy se enfrentaban al siempre difícil Cella, al que han derrotado por 4 goles a 0. Os invitamos a disfrutar con algunos de los momentos más importantes del encuentro: tres goles y un vídeo resumen del partido.

Gol de Jorge ( 2 - 0 )

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(gol de Jorge en YouTube)

Gol de Mario ( 3 - 0 )

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(gol de Mario en YouTube)

Gol de Lucas ( 4 - 0 )

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Resumen del partido en YouTube

martes, 20 de noviembre de 2007

Victor Fernandez abre la maleta de la razón

He viajado. He recorrido diversos senderos polvorientos que reclamaban los pasos perdidos de quien no tiene otra meta que andar y rogar que el camino se largo. Que sean muchos los amaneceres, que cantó el poeta.

He viajado. He podido conocer otras miradas, saborear otros perfumes y degustar otras sonrisas. He aprendido a respirar las mañanas y entre tanta bruma sé que hay vida tras la derrota.

Supe en la lejanía de la victoria del Pontevedra sobre el Real Zaragoza. Aquella noche sostuve la tristeza apenas unos minutos y rescaté de entre los rescoldos varias frases que me ayudaron a dormir. Fue difícil, pero mereció la pena el tesón que empleé para encontrar una luz que me cobijara en medio de tanta negra desesperanza.

Hoy he escuchdo la entrevista a Victor Fernández que emitió Aragón Radio el pasado jueves, día 15 de Noviembre. He preferido hacerlo así, lejos de la tormenta, apartado del huracán que supone una humillación como la que habíamos sufrido en Pasarón. La he escuchado con atención, manchado con un punto de maldad, con intención de desprender toda mi rabia y encontrar el culpable del crimen, como en las buenas películas en las que siempre hay un culpable. Y lo he hecho con la técnica del "flash back", sabiendo quién es el malo desde un principio y retrocediendo en la historia para explicar los hechos, conociendo de antemano a quién condenar. He sido malvado, prejuicioso, avieso y unas cuantas cosas más. Pero...

Pero. Una vez más, Victor Fernández ha tirado por el recoveco más lateral, ha desmontado el tópico del entrenador que no maneja más allá de tres balbuceantes frases marcadas a fuego en el manual del pelotonero al uso y se ha explicado. No quiero decir que todas sus reflexiones hayan satisfecho mi curiosidad o hayan calmado el dolor de mis heridas, pero sí me atrevo a expresar mi convencimiento de que el Real Zaragoza está en buenas manos. No las mejores, porque esas siempre son las que no sujetan las riendas del conjunto en el momeno que hablemos, pero sí las adecuadas. Ha mostrado sus cartas, ha ofrecido razones que aportan luz y sentido común, ha aflojado la billetera del raciocinio y le ha dicho al mundo que cree en sí mismo, en sus jugadores y en su afición. Y le aplaudo.

Por motivos que no vienen al caso, me he visto reflejado en su discurso, mostrado en su planteamiento y exhibido en su alegato. Nadie que haya trabajado con grupos humanos y los haya liderado encontrará una sola objeción a sus palabras, pues nos muestran a una persona madura, consciente y conocedora del alma humana. Si a estos oropeles le añadimos sus conocimientos futbolísticos, será fácil llegar a la conclusión de que el Real Zaragoza tiene al frente a un entrenador capaz de todo. Sí, de todo.

domingo, 11 de noviembre de 2007

El reflejo del fango (Real Betis, 2 - Real Zaragoza, 1)

Han transcurrido tres horas. Aseguro que lo que estoy escribiendo lo hago sin haber leído ninguna crónica, escuchado ningún relato radiofónico ni visto los goles de la jornada. No sé cómo ha finalizado el resto de los partidos ni, mucho menos, conozco la valoración de Víctor Fernández ni las opiniones de ningún jugador zaragocista. Sé que puede parecer extraño e increíble, pero es así. Por todo ello, me siento legitimado para expresarme en los términos que lo voy a hacer, libre como estoy de contaminación mediática, informativa y hasta emocional.

El partido que han disputado el Betis y el Real Zaragoza ha sido feo. La primera parte nos ha traído a los zaragocistas la buena noticia del gol de D'Alessandro y la grata sensación de un equipo aragonés trabajador, mediocre en su propuesta pero eficaz en su esfuerzo. Se veían ayudas, presión, ganas de cumplir con lo que parecía un mandamiento divino hecho verbo hace unos días por un Ayala comprometido e incluso sabihondo. La frase de la semana, "su" frase, se había instalado en el subconsciente del zaragocismo y daba la sensación de que todos firmábamos un choque abyecto, rencoroso con el pasado y dispuesto a la rapiña, legítima, de los tres puntos sin más. Ni menos. Y para lograrlo todos los jugadores se aplicaban a la faena.

César resolvía lo poco que le llegaba; Ayala y Chus Herrero barrían la zona de hojarasca molesta con seriedad y oficio, Paredes marcaba su territorio con fortaleza y rasmia y Diogo, ¡ay, Diogo!, parecía abrir con timidez pero cierta resolución el cajón en el que guardaba alguna de aquellas virtudes que la temporada pasada nos hicieron pensar que era, junto a Alves, el mejor "2" de la Liga. Con timidez, porque en seguida hemos descubierto que todo era el reflejo de un sueño. Breve y mal dormido.

En el centro del campo Luccin se mostraba imperial y multiplicador y Zapater volvía a su patio de recreo particular, ese en el que ha dibujado sus tardes y noches más lúcidas y lucidas. Esta, en mi opinión, estaba siendo la mejor de las noticias: nuestro centro del campo no era brillante ni exponía las mejores ideas, pues eso queda para cuando vuelva el añorado y evocado Matuzalem.

La sorpresa de la tarde había sido la inclusión de D'Alessandro en lugar de Oliveira. En todo caso se había pensado en Aimar, pues los periodistas ya habían informado de ese movimiento táctico en el partidillo del jueves. Pues bien, D'Alessandro. Participativo, presente, lujurioso con el balón, como siempre. Y también lento en el pase, dubitativo en el regate, aturullado en la finta. Eso sí, su rosca despertó del letargo a un dormido Ricardo que no vio el proyectil del argentino y ahí se nos abrió el cielo. Oscar y Sergio no brillaban como semanas atrás, pero su prestancia y estancia en el césped auguraban alguna magia de esas que se esconden pero cuando menos lo esperas nacen y se ofrecen. Y Diegol. Luchador, solitario, peleador, solitario, guerrero, solitario. Diegol, como un almogávar sin embarcación pero con el pecho adelantado para recibir el primer flechazo, el primer golpe de espada, el primer rayo de Ares, la encarnación del tumulto en la batalla. Y ahí acabó su pugna: en la nada.

Este no era un mal dibujo si lo que queríamos era recoger la mies de los tres puntos y a casa. Esta no era una mala propuesta si hubiéramos sido capaces de acabar la pelea, antes que Héctor hubiera abierto la puerta de la ciudad y hubiera acabado arrastrando el cadáver del guerrero más bello que el cielo imaginara. Este era el mejor de los designios para afrontar un miércoles de miel y Copa, el primer mojón en la Vía Apia del triunfo, que eso es la Copa del Rey para el Real Zaragoza. Pero murió antes de nacer.

Los brazos se nos cayeron. Supimos, entonces, que no sabemos hacer las cosas bien, que nos mostramos como un caimán desorientado ante la primera avenida del río y las pirañas enemigas acaban siempre por mordisquear, gozosas, nuestra carne blanda y jugosa. La segunda parte fue un no estar. El equipo se hundió y la esperanza desapareció de nuestros corazones. La mala gana de los jugadores, la herida sangrante que supuso la lesión de Ayala, un auténtico muro hasta ese momento, la decisión equivocada en el cambio de Aimar por Sergio García y la deriva a la que nos apuntamos a poco que nos aprieta el enemigo hicieron todo lo demás. Al final, decepción, enfado, agonía prolongada hasta el día del Getafe. Sólo pido una cosa: que alguien me lo explique. Prometo entenderlo.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Rueda de prensa de Roberto F. Ayala (Heraldo de Aragón)

"A veces hay que ensuciar los partidos". Este es el titular elegido por Paco Giménez para invitar al lector a leer las declaraciones de Ayala en la rueda de prensa que el jugador argentino ofreció ayer. Por cierto, entre las palabras de Ayala emergen, despiertas e ilustrativas, un par de afirmaciones del periodista de Heraldo que me han llamado la atención, como cuando escribe: "Se podrán discutir sobre él o sobre el acierto de su fichaje cien puntos de vista distintos, pero su capacidad como jugador y su legitimidad en su discurso futbolístico, ganadas ambas en las más altas cotas del fútbol mundial, no admiten un solo reproche". (¡!) ¡Rayos! Acabamos de encontrar una circunstancia mundana que no sugiere ni un pero al ácido (en muchas ocasiones) periodista aragonés. ¡Hum! Interesante...

Del mismo modo, me seduce exponer en el escaparate del análisis esta otra afirmación: "Y, como colofón a su tésis (sic), salió el Ayala "ché", el genuino zaguero del feo pero campeón Valencia". Mmm, toda una declaración de intenciones, ¿no creen?. Así y todo, excelente la entrevista que el propio Giménez le hacía ayer a Miguel Pardeza. Ese periodismo, si se me permite la opinión, me gusta. Me gusta mucho.

Entrevista a Roberto F. Ayala (Diario AS)

"A veces debemos ensuciar los partidos" , declara Ayala en entrevista concedida al Diario AS.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Vídeo: Homenaje a Carlos Lapetra

Sí, lo sé. Aún no he escrito nada sobre el partido entre el Real Zaragoza y el Real Valladolid. Desconozco si lo haré. En días así prefiero abrir el baúl de la memoria y darle un abrazo a nuestras mejores sonrisas. Y compartirlo. Os propongo disfrutar durate unos minutos con este abrazo a la memoria (emitido por Aragón Televisión en su programa "Avispas y tomates") del más grande jugador que el Real Zaragoza ha tenido en sus filas: Carlos Lapetra. Su zaragocismo sirvió de antesala a la poderosa zancada del Lobo Diarte, la majestuosidad de los pases de Santi Aragón y la insistente claridad de Juan Señor, héroes que seguirían su estela con el paso de los años. Que su recuerdo nos proporcione la fortaleza necesaria para afrontar el porvenir. Y que lo disfrutéis.

video

domingo, 4 de noviembre de 2007

Víctor Fernández, el verbo consciente

Las tardes en el barrio eran siempre diferentes. Pareciera que el sol, ese altivo compañero de juegos y descubrimientos, era siempre el mismo, pero los chavales sabíamos que eso no era así, que en nuestras calles vivían muchos soles, tantos como chicos; muchas estrellas, tantas como chicas y alguna que otra luna, si bien todos ellos vestían pantalón corto y comían interminables bocadillos de mortadela chiripitiflaútica.

Había muchos soles y uno de ellos vivía al lado de las traviesas. Su mano derecha en ocasiones empuñaba una estilizada raqueta de tenis, esbelta como sus movimientos, y sus piernas eran capaces de recorrer kilómetros anchurosos como las explanadas que nos rodeaban: de casa al colegio, aquellos partidos a la sombra de "il bello Panatta", del colegio a La Camisera, de La Camisera...

Hoy su palabra ilumina, aturde, enciende, ofusca, limpia y exaspera. Su gesto es hermano siempre de su conciencia y la vida ha abrazado muchos de sus pasos y repudiado algunas de sus zancadas. Eligió la vereda de las praderas limpias por las que el futuro y la emoción de tantos han transitado, abrió la carne de todo un pueblo porque de ese pueblo era hijo y acogió la impaciencia de quienes sienten la urgencia del aliento inaplazable.

Aquí, en este rincón donde los mensajes encuentran cobijo, levantamos el recuerdo que creció con nosotros y se hizo verdad, no porque lo sea, sino porque la sentimos nuestra, que es lo mejor que nos puede ocurrir.


P.S.: Diario AS publica hoy una magnífica entrevista a Víctor Fernández de la mano de ese excepcional e inteligente mago del periodismo que es Tomás Guasch.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Vídeo: Almería, 0 - Real Zaragoza, 1

Los amigos de www.aupazaragoza.com nos invitan a disfrutar con los goles del Almería, 0 - Real Zaragoza, 1.

- Almería, 0 - Real Zaragoza, 1 (vídeo)
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Catarsis. Del griego "κάθαρσις":purga, purificación. (Almería, 0 - Real Zaragoza, 1)

El fútbol me ayuda a vivir. Bueno, me ayuda a vivir mejor. O, por lo menos, más. En fin, el fútbol es fiel amigo de mis emociones. Si fuese necesario explicarle a alguien que nunca ha vibrado con un partido de fútbol por qué esta disciplina deportiva es capaz de llevarnos hasta la más lejana de las estrellas o transportarnos a los alrededores de los dominios del Can Cerbero, yo mismo debería confesar que soy incapaz. Pero sucede.

El miércoles por la noche me acerqué a los cálidos territorios de la peña de mis afectos para cumplir una doble misión: servir bebidas a mis compañeros de escudo y contemplar, con cierta distancia, por si las moscas, las andanzas del Real Zaragoza. La primera misión fue tan grata como suele, si bien diré que la cerveza manaba esta vez de manera pausada, incluso melancólica, hasta los gaznates de los muchachos; la segunda me sirvió para comprobar que la suerte va y viene, pero siempre a acompañada del esfuerzo, el jadeo atenazado y el sudor compartido.

El Real Zaragoza peleó cada balón, luchó cada jugada, combatió con tesón y se partió el cobre en cada lance, porque alguien ha debido convencerles de la necesidad de dejarse la piel a tiras en cada brizna de césped si queremos ser algo. Luego, por supuesto, está la calidad, pero lo cierto es que daba gloria ver a los once jugadores trabajar como negros (ahora que está tan de moda hacer demagogia con esto del racismo de la afición zaragocista) para lucir en el futuro como blancos (y eso, por cierto, que se utilizó, al fin, el uniforme avispa y nos dejamos de rebuscadas decisiones cromáticas).

Todos hicieron su trabajo y eso es muy importante. Soy de los que piensan que en la vida si todos cumpliésemos con nuestra obligación, si todos hiciésemos muy bien nuestro trabajo, las cosas nos irían mucho mejor, y a eso se aplicó el Real Zaragoza el miércoles.

Se ganó. Y se ganó después de sufrir, después de trabajar duro, de ser disciplinados tácticamente, de cumplir a rajatabla el papel de equipo grande que tiene muy claro qué partidos hay que ganar casi como sea (este, el del Valladolid, contra el Getafe, contra el Betis...) y en qué partidos hay que lucirse con motivación extra para que nuestros yelmos brillen al sol del triunfo (Valencia, Real Madrid, Atlético, Barça, Sevilla).

El partido acabó, pero esto no ha hecho más que empezar. Dejemos tranquilos a las estrellas, bajémosles al suelo, mostrémosles cada partido el sendero del dolor para que, una vez recorrido, sus nombres reposen en el friso del éxito, aquel que limpiamos después de cada partido con la sangre que adorne nuestra armaduras.

Crónicas del Almería - Real Zaragoza (0-1)

- Al galope (Diario EQUIPO)

- Noche de miedo (Diario EQUIPO)

- En la pista de despegue (El Periódico de Aragón)

- El Zaragoza vence fuera después de nueve meses (Diario AS)

Vídeo: Real Zaragoza, 4 - Villarreal, 1

Los amigos de www.aupazaragoza.com nos invitan a disfrutar con los goles del Real Zaragoza, 4 - Villarreal CF, 1.

- Real Zaragoza, 4 - Villarreal, 1 (vídeo)

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