Miguel Pardeza muestra en EQUIPO su absoluta confianza en la plantilla, advierte de la necesidad de volver a ganar fuera de casa y valora el esfuerzo realizado desde el club, por Jorge Oto y Chesús Santamaría.



Este vídeo histórico es un resumen del partido amistoso que enfrentó al Real Zaragoza con Boca Juniors el 3 de Septiembre de 1981. ¡Dioses, qué gusto da ver a Maradona pisando la alfombra de La Romareda! El lanzamiento del libre directo que ejecuta directamente al larguero y el posterior control tras despeje de nuestra defensa es para soñar. Y sí, es nuestro Real Zaragoza en estado puro.
Los goles zaragocistas los marcaron Valdano y Amarilla y recuerdo muy bien el (estremecedor) marcaje al que fue sometido Diego por parte de Oñaederra.

La nieve es una extraña amiga que no suele visitar Zaragoza. Aquel 15 de Febrero de 1970 era domingo y el Real Zaragoza se enfrentaba en la Romareda al Atlético de Madrid. Diré que aquel "al-lee-ti" (pronúnciese con cierto deje chulesco y un tanto impertinente) era un gran "al-lee-ti", pues esa temporada acabaría ganando la Liga en un campeonato que el "zara" terminaría en 8ª posición. Buen partido, pues, el que se disputaba aquel gélido día.
Sin ser aún abonado ni existir en esa zona asientos, pues todos los espectadores éramos de pie, se puede decir que los aficionados de ese sector éramos casi siempre los mismos, por lo que se estableció una relación familiar y, por momento, cálida. Sin embargo, deseo recordar en esta jungla de pasado con palabras a dos personas excepcionales que se convirtieron en protagonistas de Gol de Pie en aquel momento. Se trataba de dos mujeres, madre e hija, que cada domingo ponían toda la pasión de que eran capaces para defender al Real Zaragoza y, sobre todo, rebozar al árbitro y a su madre (siempre la sufrida madre del colegiado) con toda suerte de insultos, despropósitos descalificadores y palabras ofensivas, demostrando poseer un extenso aunque no muy elegante vocabulario. Sólo había un momento en que sus voces eran engullidas por la unanimidad de La Romareda: eso sucedía cuando el clásico "¡Boooordeeee! ¡Boooordeeee!" acumulaba el carácter aragonés con un desprecio tan propio como desterrado de nuestro espíritu zaragocista.
Pero comenzábamos nuestro homenaje a La Romareda en su 50 cumpleaños hablando de ese magnífico partido entre el Real Zaragoza y el "Atleti de Madrí". Decía más arriba que ese 15 de Febrero la nieve visitó Zaragoza. O por mejor decir: una tupida y aguerrida agua nieve que, desde luego, no consiguió arredrame ni doblar mi voluntad de asistir al partido. Tengo muy presente el pequeño debate que se suscitó en casa, las explicaciones de mi padre tratando de convencerme para no ir, los temores de mi madre ante una posible "pulmonía" y mi deseo incontestable de participar, un domingo más, de la fiesta del fútbol. Así que bufanda, pasamontañas, guantes, moto, cuesta del barrio "p'abajo", Vía Hispanidad interminable y llegada a La Romareda. El partido, diré, ya había empezado, pero ahí estaba nuestro portero, el mismo, el de todos los partidos, encogido, arrugado, aterido, menguado en sus escalofríos...y atónito ante mi presencia.


