lunes, 26 de abril de 2010

Real Zaragoza, 1 - R. Madrid, 2

Las tardes de fútbol tienen el rostro perfilado por el sol de la emoción. La tarde de ayer asomaba por la esquina de nuestro corazón malherido con un latido abrazado al temor a la debacle y la esperanza del niño que nunca dejamos de ser. Era tarde de fútbol, tarde de pasión desbordada, tarde de emoción acantilada. (leer +)
.

No hay comentarios: