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lunes, 8 de junio de 2009

UD Salamanca, 1 - Real Zaragoza, 3

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La alegría como estandarte

El Real Zaragoza venció (1 - 3) a la UD Salamanca en partido correspondiente a la 40ª Jornada del Cameponato Nacional de Liga de Segunda División. Los goles los consiguieron Ewerthon (2) y Jorgelópez.
El partido comenzó como lo hacen los amores juveniles. Vértigo, confusión en el enemigo, latido desaforado, sofoco en el fragoroso incendio que se produce en los cuerpos deseados...y fuego, fuego inacabable, fuego violento y apasionado que sólo el agua de las caricias puede apagar. Y en once minutos, dos goles de La Flecha, cuya punta envenenada con el curare del ascenso perforó la portería de un atónito Biel Rivas que veía cómo los alados jinetes blanquillos arrasaban los territorios fronterizos y ganaban las posiciones débilmente defendidas por sus compañeros. Dos goles y todo parecía más fácil.

Sin embargo, lo que se presentaba como un paisaje suave y accesible se tornó acantilado nórdico casi inexpugnable cuando, tras lesionarse el mejor de los nuestros, Arizmendi, el árbitro pitó un penalty en contra que nubló nuestro horizonte durante unos minutos que a todos nos parecieron interminables. Los instantes finales de la primera parte y la primera media hora de la segunda parte se parecieron demasiado a aquellos partidos en que con muy poco nos hacían gol y borraban nuestras ilsuiones.

La UD Salamanca creció tras su gol y nuestro Real Zaragoza entregó el gobierno de la batalla al contrario. Los jugadores blanquinegros acogieron con fervor la posesión del balón y trataron de jugarlo, acercándose a los dominios de Doblas con cierta gallardía y, eso sí, con digna disposición de ir a por el partido. Así y todo, diremos que este Real Zaragoza ha ganado en consistencia defensiva y, aun sabiedo que sin el balón somos más débiles, gestionó muy bien la situación, avalada su tarea por la decisión de Marcelino de cambiar a Ander Herrera por Songo'o para lograr una mayor capacidad de maniobra en los contraataques. Sin duda era una opción, pues ya se estaba demostrando ineficaz la idea de posesión, más acorde con las capacidades de Ander.

Y así llegó el tercero, en una magistral y rápida transición propiciada por Paredes, que ofreció a Jorgelópez, tras hábil amago de Ewerthon, un balón que le permitió plantarse ante Biel Rivas y ejecutar una soberbia vaselina que supuso el gol de la victoria. El delirio, las lágrimas, la rabia escupida por cada poro zaragocista se hicieron reinas del Helmántico, que comprobó el sabor del zaragocismo puro representado por esos mil leales que acompañaron durante todo el partido a nuestros jugadores.

El encuentro agonizaba, pero aún tuvo tiempo la UD Salamanca de atacar el marco zaragocista con un magnífico disparo de Isaac que repelió el poste izquierdo de la portería de Doblas. Habría sido un golazo, pero ya nada importaba. La victoria era nuestra y la felicidad, casi completa. No se logró el ascenso matemático, pues el Hércules (un día de estos hablaremos de su afición y su staff) venció agónicamente a su eterno rival (1 - 2), el Alicante, pero daba igual. Reservamos la fiesta para la Romareda el próximo sábado, pues si conseguimos vencer al Córdoba seremos equipo de Primera División. Lo mejor, sin duda, la victoria. Lo más emocionante, por supuesto, el gesto de los futbolistas de salir al terreno de juego media hora después de finalizar el encuentro para saludar a los zaragocistas que habían alentado su esfuerzo incansablemente. Como lo haremos dentro de cinco días.
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domingo, 31 de mayo de 2009

Real Zaragoza, 3 - Albacete, 0

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He conocido otros ojos en tu mirada

El Real Zaragoza derrotó al Albacete (3 - 0) en partido correspondiente a la 39ª Jornada del Campeonato Nacional de Liga de 2ª División. Los goles los consiguieron Ewerthon (2, uno de ellos de penalty) y Caffa.
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Ahora ya lo sé. Ya sé lo que siente un seguidor culé, un forofo madridista, un sevillista hasta la muerte, un guerrero del Frente Atlético, incluso un supporter groc del Villarreal. Ahora ya conozco esa placidez que da saberte superior, conocer de antemano el resultado final, hacer una porra para jugarte con los amigos cuántas pavas le vas a meter al contrario. Ahora, ya. Y es que este Real Zaragoza ha logrado un status propio de los campeones, una circunstancia que ni los más veteranos recordaban y, francamente, se agradece.

Desde el primer toque al balón el zaragocismo, léase mis amigos de la Peña y yo mismo, disfrutamos de una sensación dulce, pues en seguida se vio que ese partido también iba a acabar en victoria. Toque, rasmia, colocación, solidaridad, clase, esfuerzo y cuantas palabras se imagine el amable lector servirían para acompañar el partido que ayer protagonizó nuestro Real Zaragoza. Fue un placer, amigos, y la sonrisa no se nos fue de la cara en ningún momento. Jorgelópez, mi tercipelo azul, se mostró en toda su grandeza, hizo un partido bello hasta la locura, ejerció de enorme jugador de clase inacanzable para paladares toscos y norteños y enseñó su rostro más bruñido y sedoso, regalándonos varios detalles propios de playstation. Y eso lo agradeció todo el equipo, incluido Ewer, por supuesto, que recibió un estelar regalo en forma de pase que le sirvió para conseguir el primer gol. El abrazo entre ambos que siguió al gol es para guardarlo en video. Y el de todos. Y la sonrisa de equipo amado y amante, agrupado, fuerte, unido.

Después vendría el penalty provocado por Zapater y convertido por Ewer. Y gol. Y descanso. Y cambio, para que no se nos rompa el Pichichi de ébano. Salió Caffa y todo siguió igual, aunque se vio que el equipo ya estaba con la mente en Salamanca, donde seguramente abrirán los paisajes perdidos para traerse a la ribera del Ebro el Santo Grial. Y aquí les estaremos esperando, pues el gol del argentino cerró el círculo de la sabiduría y alentó los vientos del Moncayo en dirección a la cima.

Luego, lo sucedido en otros campos ha proporcionado más alegría y esperanza al zaragocismo. El Rayo casi murió ayer y al Hércules se le ha roto la vasija de cerámica levantina que con tanto mimo ha ido construyendo a lo largo de estos meses. Aún tiene la posibilidad de recomponerla, pero de nosotros depende que pueda hacerlo o no. Mientras tanto, ya sólo quedan seis días para saber si nuestro Cielo está más cerca o aún precisaremos de otro billete para llegar al destino.
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sábado, 30 de mayo de 2009

miércoles, 20 de mayo de 2009

lunes, 11 de mayo de 2009

SD Huesca, 0 - Real Zargoza, 1

La llegada del tiempo azul

He vivido dos semanas alejado del césped blanco que es cada página virgen que se me ofrece para que la acaricie con unas cuantas frases que trasladen mi fervor zaragocista a los lectores de este blog. Y las he vivido alejado porque a veces los caminos del día a día nos impiden llegar a ninguna parte o porque el corazón deja de latir contra nuestra voluntad. Algo de eso ha habido.

El partido fue claro, amontonado en el deseo de los veintidós jugadores. Fue el partido más aragonés que he visto en toda mi vida, si es que un partido tiene nacionalidad, y ese aspecto se reflejó en las mandíbulas atormentadas de los jugadores, que no reblaron, que abatieron cualquier atisbo de flaqueza, que acongojaron el silencio de la tristura.

Me gustó mucho el partido, porque fue el trago que debíamos beber para seguir creciendo, para convertirnos en ese cuerpo que ya no siente el dolor, en ese torso que no se fija en las heridas, en esa espalda que ignora el peso del miedo. Fue, desde el principio, un magnífico ejemplo de pugna despiadada en la que los ataques se repartían con equidad y limpieza. La SD Huesca honró a sus seguidores y se ofreció, generosa, al intercambio de golpes, ávida de gloria, deseosa de escribir una página que sus hijos recuerden con la sonrisa complacida de ver muerto al hermano del sur. Afrontó con gallardía el enfrentamiento y así pudimos saborear el aroma de esas flores que ya empiezan a nacer en las veredas de nuestro camino, pues el Real Zaragoza aceptó la propuesta y allá que se fue con todas sus fuerzas.

Si hubo ocasiones esas fueron para el equipo zaragocista, que se acercó con disciplinada pasión al área de Miguel. La SD Huesca, también, aportó su metálica idea de fútbol abierto y progresivo, moderno, para acuciar la portería de Doblas. Fue en una de esas oleadas cuando vimos cómo el pecho de Pavón engañaba a la vista y nos hacía temblar con la posibilidad de un penalty que, afortundamente, no pitó el colegiado. Así, se llegó al descanso.

Cuando los gladiadores regresaron al terreno de juego pudimos comprobar que el Real Zaragoza cuenta entre sus filas con varios jugadores muy capaces y, sobre todo, decididos. Me recordaron a esos acantilados a los que la fatalidad golpea en forma de olas amargadas pero ante las que jamás dobla su mirada. Y tanto es así que Gabi logró, en seguida, un cabezazo envenenado que el larguero escupió con cierta chulería. No le sirvió de nada. A los pocos minutos Ander cogió el balón, se lo quedó, lo escondió, lo mostró, lo condujo y le dijo a Miguel por dónde se lo iba a poner. Y allí fue y allí murió el gol verdoso que nos daría la victoria. El Real Zaragoza se mostraba grande, enorme, inalcanzable para los futbolistas oscenses, quienes, como héroes arañados por la voluntada divina, se fueron apagando, difuminando.

Y llegó el segundo gol, ese gol que desde hace unas jornadas el Real Zaragoza marca pero que los árbitros, en silencioso contubernio, se niegan a concedernos. Será porque no lo merecemos, será porque debemos congelar nuestro júbilo hasta que el Dios al que le debemos la vida oculte la negrura delinfierno y nos conceda la luz que alguien nos debe. Sea por la razón que sea, ese gol, el segundo, el que logró Alberto Zapater de magistral falta, no subió al cielo, no subió a las estrellas. Y nos apagamos un poco.

O la SD Huesca volvió a la vida después de la expulsión de Edu Roldán. Fue entonces cuando se vivieron esos momentos en los que el murmullo del pánico se acomoda en nuestras gargantas y tememos que los labios se nos sequen y las manos no puedan apartar el aire relto de mosquitos infectados de infortunio. Afortunadamente esos momentos hacen grande a Toni Doblas, como ya lo ha demostrado en varias ocasiones, y este sábado volvió a suceder: el arquero andaluz secó un endiablado chut de Rubén Castro y mantuvo su portería a cero. Cero por cero, cero. O sea, con un par.

Y fin. Me emocionó ver la rabia con la que los jugadores zaragocistas celebraron la victoria y la compartieron con los seguidores del león. Me emocionó y me dio fuerzas para soportar el vendaval de roja sangre que vamos a necesitar para afrontar las seis encarnizadas batallas que nos esperan. Sigo confiando en ti, amado equipo.
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sábado, 2 de mayo de 2009

El Sol de las Hespérides

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Hoy he visto un águila sobrevolando los campos del Bajo aragón. No soy muy amigo de las rapaces, aunque reconozco que me gusta su majestuosidad y su elegancia.

Y algo parecido me sucede con las sensaciones que me produce el partido de esta tarde. Sé que la elegancia de la propuesta canaria y el vigor que nos promete nuestro equipo son los condimentos apropiado para un choque eléctrico, apasionante, a galope tendido, de esos que merecerá la pena cobijar en nuestra memoria y en el disco duro de nuestro grabador.

La vuelta de Ewerthon es una extraordinaria noticia y el efecto metálico del esfuerzo de nuestros chicos son la mejor garantía para confiar en la victoria. Sé que el tenerife es un muy buen equipo, pero también sé que si yo fuera seguidor canario no las tendría todas conmigo. Enfrente tendrán a un equipo muy bien armadao, seguro de su esfuerzo y resolutivo. Y además, jugamos en la Romareda. Así, pues, empate a respeto, pero ventaja para quien juega en casa, y esos, amable lector, somo nosotros. Hoy la Blanca Dama tiene que ser el territorio en el que muera el sol de las Hespérides.
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jueves, 30 de abril de 2009

Entrevista a Marcelino en "El Periódico de Aragón"

La semana que me habría gustado vivir en primera persona, "zaragocistamente" hablando, está siendo la más estéril de la temporada, y es que a veces uno no puede llegar a todo. Sin embargo, amable lector, aprovecho la circunstancia periodística que nos ofrece "El Periódico de Aragón" a través de esta estupenda entrevista a Marcelino para engancharme al vagón de la Gloria. ¡El sábado, a ganar!
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domingo, 26 de abril de 2009

Vídeo: Eibar, 2 - Real Zaragoza, 3

Eibar, 2 - Real Zaragoza, 3


"Por eso sé que a veces necesito tu mano "
"Can you hear the drums, Fernando?"

«No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor». Estas palabras fueron pronunciadas por Winston Churchill en la Cámara de los Comunes el 13 de Mayo de 1940, meses después de que Gran Bretaña le declarara la guerra a la Alemania de Hitler y en medio de un fragor de bombas y horror que asolaba los hogares británicos sin piedad. Son sus palabras más conocidas, pero en ese breve e intenso discurso el Primer Ministro dijo también: "Me preguntáis: ¿cuál es nuestra aspiración?. Puedo responder con una palabra: Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia."

Me permito la licencia, sin presunción, sin soberbia, de utilizar el pensamiento del gran estadista europeo para aportar unas gotas de grandeza al titánico esfuerzo que están haciendo nuestros jugadores en este tramo final de la Liga, cuando más falta hace la rasmia, el pundonor, el orgullo y el deseo de existir. Y la mejor prueba es el partido que ayer disputó en el escueto campo de Ipurúa frente a un enrabietado y categórico Eibar cuyos jugadores se dejaron el alma y la sangre en el césped y en las piernas de nuestros muchachos.

El Real Zaragoza venció al Eibar (2 - 3) con goles de Gabi y Arizmendi (2). Tres goles magníficos que valen tres puntos como un sol de atradecer, de excepcional factura cada uno de ellos. El primero, tras extraordinaria jugada fabricada por Gabi, Ander y Jorgelópez, lo logró el centrocampista madrileño con un cabezazo digno de las mejores videotecas. El segundo fue fruto de un corner muy bien trabajado, pues aunque algunos entrenadores no lo entiendan así, la estrategia se trabaja y este Real Zaragoza, con Marcelino a la cabeza, se lo curra y se están recogiendo los frutos, como lo demuestra el certero cabezado de Arizmendi. Y el tercero fue el resultado de una extraodinaria jugada de contragolpe y toque medido que culminó de nuevo Arizmendi con un magnífico remate cruzado.

El equipo aragonés salió muy enchufado, con una intención y un deseo de vencer que nos hizo remover en nuestros asientos y esperar lo mejor desde el primer minuto. Y esa expectativa se vio cumplida con el golazo de Gabi y con el juego que desplegaban nuestros chicos. La primera parte fue netamente zaragocista, con posesión, con toque, con presión, con orgullo. Y todo eso setradujo en un segundo gol que venía a cumplir el deseo que Marcelino había mostrado durante la semana: salir a por el partido desde el primer momento y no llegar, en ningún aso, a los últimos minutos con el partido sin decidir. La primera parte, pues, el Real Zaragoza hizo los deberes y nos fuimos al vestuario satisfechos.

Sin embargo, en la segunda parte algo ocurrió. O mejor, algo dejó de suceder. Perdimos el baló, abandonamos la posesión y renunciamos a jugar y de eso se aprovechó el Eibar, que decidió poner en "on" su maquinaria y darle al botón de "balón p'arriba y todos a la olla". Y surtió efecto. El primer balón que llegó al área, con Ayala ausente en ese momento debido a un golpe que había recibido minutos antes, lo remató Germán Beltrán, un zagal de Palomar de Arroyos al que el Real Madrid formó en su cantera y que ahora disfruta de esta Segunda División haciendo lo que mejor sabe: meter goles llegado desde la media punta. Luego llegó el despropósito de cada jornada y el equipo vasco consiguió un gol de opereta, de esos de "me-rebota-te-da-se-cuela-por-debajo-mi-rechace-es-tuyo-dos-botecitos...¡y gol!". Y a temblar. Y a sufrir.

La diferencia frente a tiempos pretéritos es que ahora este Real Zaragoza no se rinde y así, en dos minutos, sus generales, por nombre Gabi y Jorgelópez, recuperaron el balón y cosieron una jugada de seda que finalizó Arizmendi con un gol esplendoroso que valía toda una victoria y otro saco de confianza y amor a lo propio que nos hace aún más fuertes y nos dispone para el importantísimo choque del próximo sábado contra el Tenerife.

Victoria, pues, y victoria más dulce que otras, si cabe, pues la vivimos en compañía de afectos y sonrisas familiares de esas que nos ofrecen el calor de lo más cercano. Partido que guardaré en mi memoria porque lo disfrutamos juntos y porque es de los que viven por siempre, así que nada mejor que abrochar la emoción que ayer compartimos y desearnos lo mejor. Y que la Virgen del Pilar nos acompañe, que ya hemos quedado con ella el 13 de Junio en su casa y allí estaremos.
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domingo, 19 de abril de 2009

Real Zaragoza, 1 - Nástic, 0

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Con el fuego de tu espalda
La
La furia dibujada en la mirada de Ayala es el gesto que aguardaré grabado en mi retina aún de niño embelesado por la fiereza con que rasgó la cortina mediterránea el cabezazo del campeón de Paraná. La furia y la certeza de que esto no ha hecho sino empezar. Sí, querido lector. Después de haber recorrido con nuesros hebraicos pies centenares de leguas cubiertas por el negro polvo del destierro al que nos confinó el destino el año pasado, aún no es momento de vislumbrar siquiera un hilo de luz verde como la esperanza. Y eso que ayer pudimos celebrar el triunfo de la fuerza que nace del corazón a punto de estallar.

El Real Zaragoza derrotó por 1 - 0 al Gimnástic de Tarragona en un partido en el que el inepto colegiado que atiende por Pérez Montero decidió que para concederle validez a un gol hay que meter otros dos, que si no, "no se vale". Y optó por la notoriedad, acercándose peligrosamente ala bismo de la soberbia para juzgar con diferente criterio las acciones de unos y otros. Así y todo, no abundaremos en semejantecircunstancia, pues lo importante para el zaragocismo es que ayer nuestros muchachos jugaron un partido épico, que lo dieron todo en el terreno de juego y se sobrepusieron a las grandísimas dificultades que golpean inmisirecordemente a nuestro equipo desde hace ya demasiado tiempo.

El partido comenzó con un descarado intercambio de golpes, lo que nos hizo pensar que íbamos a vivir un encuentro en el que los puños y el hígado iban a ser los protagonistas. Tras las primeras escaramuzas, el choque se calmó y en torno a la mitad de la primera arte el Nástic obligó a los aficionados a bloquear sus corazones si no querían correr el riesgo de verlos agrietarse al contemplar con pavor cómo Tonidoblas se veía obligado a realizar sendas extraordinarias paradas ante dosclarísimas ocasiones de gol mediterráneas. Sin embargo, los muchachos nunca se rindieron, ni se acomplejaron, ni se asustaron. Al contrario: perseveraron. Y así llegó el primer gol no concedido tras un remate de cabeza de Pavón que un defensor de negro sacó de dentro de la portería. En otro momento, no hace mucho tiempo, el Real Zaragoza se habría arrugado, habrían empezado a temblar los cimientos de la Ronareda y la sombra de la Parca futbolística habría cubierto el césped de la Blanca Dama hasta sepultar todo suspiro de esperanza. Pero ayer no. Ni mañana tampoco, porque está ya demostrado que este equipo ha aprendido a vivir acostado junto a la lucha, junto al tesón, junto a la tenacidad. Ha aprendido a vivir, a respirar y a mostrarle al Destino un pecho amanecido, construído con la voluntad de volar y apagar las fatuas fogatas que, entre otras cosas, nos llevaron hace diez meses al Infierno.

La segunda parte rugió el león zaragocista desde el primer momento, sujetó por las solapas a la insolente Inconstancia, esa mujer bravucona e impertinente que algunas veces se ha presentado en casa sin avisar y no encontraba el momento de irse, y se fue arriba, allí donde se dibujan las tardes memorales, donde nace y nmuere una leyenda, donde se construyen los futuros. Y llegó el gol, el segundo, tras una magnífica jugada por la banda derecha que dio lugar a un extraordinario pase magníficamente rematado por Caffa. Mas tampoco fue concedido. Por segunda vez cantábamos gol y por segunda vez se nos negaba la gloria del triunfo. Desastre arbitral, injusticia enorme la cometida...y vuelta a empezar. Encarnada lucha, rojo deseo, metálica pureza recorriendo cada centímetro del césped hasta que la cabeza de Ayala, el gaucho que no cabalga pues no le hace falta montura, resquebrajó la muralla magníficamente guardada por el portero aragonés Rubén Pérez, que vio, impotente, cómo el balón entraba en su portería por tercera vez...y esta vez sí, esta vez el gol subió al marcador.

El cielo volvió a brillar sobre la Romareda, igual que lo ha hecho tantas veces, igual que lo volverá a hacer hasta que nuestros gobernantes corten la cinta del nuevo coliseo zaragocista dentro de unos años. Pero quiero compartir mi sentimiento, lo que ayer viví cuando celebré la victoria junto a mis amigos de la Peña. Quiero compartir que ayer vi la misma luz que hace 34 años iluminó la gloriosa victoria del Real Zaragoza sobre el Real Madrid por 6 - 1, los mismos colores que abrazaron aquel triunfo y que los dioses me permitieron disfrutar en vivo y en directo, el mismo aroma que hizo exclamar a aquel ciudadano descreído que no dudó en gritar, cuando Simarro metió el sexto: "¡Dios existe! ¡Dios existe!" Y porque así nos lo contó José Luis Melero así lo recojo, como simiente que sirva para hacer crecer el trigo del ascenso, el de la vuelta a casa. A Primera.


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domingo, 12 de abril de 2009

Castellón, 1 - Real Zaragoza, 1

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La roca de la agonía
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Este nuestro Real Zaragoza parece empeñado en convertirnos en adoradores del Mito de Sísifo, el astuto rey de Éfira que pagó sus miserias condenado por los dioses a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.

Este horrendo castigo lo tuvo bien merecido, pues su falsedad y falta de escrúpulos le llevaron a semejante infierno, pero no es tan seguro que el zaragocismo sea digno reo de tal eternidad. No es seguro, pero sí está siendo habitual que cuando parece que vamos a tocar el Cielo la pesada piedra resbala una vez más y cae rodando por la ladera de nuestros miedos. Y vuelta a empezar.

Ayer, el Real Zaragoza se enfrentaba al Castellón en Castalia. La Fortuna se había aliado con nosotros y todo, absolutamente todo, señalaba al firmamento de la Gloria, pues no otro escenario se asomaba para vivir la más placentera de las semanas. El Real Zaragoza ganaba 0 - 1, quedaban dos minutos, el balón era nuestro, Tonidoblas lo pidió...y Pulido rasgó nuestro corazón con una torpe puñalada que dolió como el beso negro de la muerte. Cuando todos sosteníamos la sonrisa del éxito, complacidos con semejante horizonte, la tormenta que cubría el cielo levantino descargó su ira y se rió de nosotros. Una vez más.

El Real Zaragoza había jugado un buen partido. Había combatido contra todas las adversidades con pundonor y coraje y había convertido en victoria un partido feo, bronco, embarrado por arriba y por abajo y apto sólo para excelsos guerreros. Había controlado el juego, se había adelantado en el marcador, había soportado con sangre seca la violencia de los jugadores castelloneros (ahí queda para la historia la salvaje entrada de Baigorri a Braulio o las sucesivas agresiones que sufrieron los jugadores zaragocistas ante la impávida mirada de un árbitro y, sobre todo, dos jueces de línea muy mal ubicados y peor aprendidos), pero nada de eso fue suficiente. Bastó un mal gesto, un detalle de falta de calidad por parte de Pulido para que todo se fuese por el desagüe. Es cierto que no vamos a crucificar a un jugador por una sola jugada, pero no es menos verdad que su error nos ha costado dos puntos y eso duele. Duele hasta el delirio, pues hoy podríamos estar tocando el Sol con los dedos del Ascenso y, sin embargo, aquí seguimos, haciendo cuentas, elucubrando con lo que deben hacer (o mejor, no hacer) el Rayo y el Tenerife y diciéndonos en voz alta que no pasa nada, que hay que hacer bueno este punto venciendo el sábado que viene al Nástic y levantando el ánimo de ese grupo que, espero, no esté alicaído sino con los dientes apretados y las venas a punto de estallar convencidos del éxito final.

Si el partido fue propicio para la victoria también podemos decir que se puso muy feo desde el principio: muy mal tiempo, campo impracticable, dos lesionados importantes, un arbitraje infame y la mala suerte acechando hasta el momento fatídico final. El Real Zaragoza debió "matar" el partido antes, debió cerrar el encuentro con un segundo gol, debió evitar que la mala pena llamase a nuestra puerta, pero fueron demasiados los inconvenientes. Y Marcelino. Sé que muchos zaragocistas criticarán el tercer cambio, que muchos pedirán a gritos una explicación por la no salida de Ander por Caffa o, incluso, por qué no salió Paredes por Pignol, horrible toda la tarde. Bien, aceptemos todas las opiniones, pues en esto del fútbol todos tenemos razón o, por lo menos, razones, pero yo creo que Marcelino hizo lo que creyó mejor. Salió mal, sí, pero salió mal porque hubo un error individual. No haremos sangre, pero el error existió y me imagino que el propio Pulido ya habrá purgado el desastre con una muy mala noche, así que aquí cierro el debate.

El sábado que viene el Real Zaragoza va a vencer al Nástic. Lo hará con sufrimiento, con dolor, agónicamente, seguro, pero venecerá. Y seguiremos en la lucha, porque por si alguien aún lo dudaba, esto va a ser un sin vivir hasta Junio, un estremecedor camino que espero recorramos juntos y nos lleve, de nuevo, un año después, a casa. A Primera.
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lunes, 6 de abril de 2009

domingo, 29 de marzo de 2009

domingo, 15 de marzo de 2009

Deportivo Alavés, 2 - Real Zaragoza, 2 (crónica)


Fue una primavera

El Alavés y el Real Zaragoza empataron ayer 2 - 2 en partido correspondiente a la 28ª jornada del Campeonato Nacional de liga de 2ª División. Los goles fueron logrados por Ewerthon y Arizmendi.

Vaya por delante que soy de los que creen que partidos así refuerzan al grupo y, lo que es más importante, marcan una senda que debe ser recorrida. Si bien es cierto que el Real Zaragoza llegó a estar Knock Out, también es cierto que desde hace algunas semanas está demostrando que sabe reponerse de los duros golpes que la vida le propina cada semana.

La Primera Parte estuvo gobernada por nuestro equipo, que en todo momento dio sensación de lograr uno o dos goles que definieran el choque. No fue así, y eso, como siempre, como toda la vida de Dios, se paga. El remate de cabeza de Caffa y su estupendo chut a la escuadra deberían haber sido suficientes para marcar una muesca en nuestro revólver y volvernos a casa con tres puntos. Sin embargo llegó el fatídico minuto 45 de cada partido. En ese instante siempre sucede lo mismo: hay un lance absurdo, si es que hay lances absurdos en esto del fútbol, y recibimos un gol que demolió la ya de por sí débil autoestima de los nuestros. Una jugada tan mal defendida que nos obliga a pensar que, sin lugar a dudas, el peor de los males del equipo se llama "Defensa". Un gol en esos instantes es como la carcoma, es como un ejército de termitas en un mueble desvencijado: el serrín de nuestro ánimo empezó a desparramarse por el césped de Mendizorroza y el comienzo de la Segunda Parte, y toda ella fue un suplicio. Y no hay otra causa que la anímica. Este equipo se deshace como un azucarillo ante ciertas adversidades, aunque también es verdad que, por otra parte, reccupera el resuello cuando menos te lo esperas y es capaz de darle la vuelta al partido, logrando un punto que anima a seguir empujando.

Hubo una circunstancia que para mí marcó el desenlace: cuando el Real Zaragoza se echa al monte, se cree quién es y planta sus reales en el campo, los equipos contrarios se arrugan, y eso ocurrió ayer en los últimos quince minutos. Si el partido dura un poco más, ganamos. Pero esa sensación hay que darla desde el primer minuto, y esa sensación se logra dándole velocidad al juego, ejecutando con brío las acciones, tomando el mando de la situación con dos bemoles, entrando a los balones con la energía que da saber que eres el mejor y golpeándole en la mandíbula (literariamente hablando) al contrario en cada lance del partido. ¿Que nos gritan? Ya se callarán. ¿Que nos abuchean? Es que nos tienen miedo. ¿Que presionan al árbitro? Hum, no les quedan demasiados argumentos. Y así hasta el final.

La salida de Ander Herrera fue muy importante. Su ubicación entre líneas es un argumento futbolístico de primer orden y el ritmo que le dio al partido fue el aspecto más favorable para nuestros intereses. Y la fe de Arizmendi, que desde el primer minuto, y lleva así ya varios partidos, creyó en él y en la victoria. Todo ello, unido al estado de gracia de Ewerthon, que siempre, siempre, siempre está ahí, me lleva a sugerir convencido que hay qu efichar, sí, pero hay que fichar un central. No hay necesidad de fichar un delantero pues este equipo, bien armado en el centro y atrás, tiene tantos aergumentos ofensivos que no habría ni que discurrir para ganar un partido. ¿O alguien duda que con un 0 - 0 en el descanso este partido no habría caído de nuestro lado? Y otra cosa más: cuando Goni surgió de las tinieblas y alumbró nuestro firmamento con sus actuaciones, el zaragocismo respiró tranquilo y fue cuando comenzó a hablase con convencimiento de la seguridad en el ascenso. Esto es así y lo creo firmemente. ¿O hay algún equipo en el mundo que gane los partuidos siendo, al mismo tiempo, un desastre defensivo? Este equipo, desde luego, lo es. Desastre defensivo, I mean.

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sábado, 14 de marzo de 2009

Vídeo: Real Zaragoza, 2 - Hércules, 2

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Los amigos de http://www.aupazaragoza.com nos proporcionan las imágenes emitidas por Aragón Televisión del partido Real Zaragoza - Hércules.

jueves, 12 de marzo de 2009

Deportivo Alavés - Real Zaragoza: el partido que tememos, el partido que deseamos.

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Ser o no estar. quizás sería momento para redoblar compromisos, reforzar palabras de aliento azul y completar el esfuerzo del amigo con las gotas de sudor bien construído. Leemos en las páginas de los periódicos zaragozanos que los jugadores saben a qué juegan y lo que nos jugamos, y esa es una buena noticia. Goni, en su chat del Heraldo, también nos confirma que la plantilla es consciente de todo y nadie se llama a engaño. Bien. Es otra buena noticia. Y yo creo en todo eso y confío plenamente en nuestros jugadores y en nuestro cuerpo técnico.

El partido del sábado será épico, el corazón galopará a tres mil y el sufrimiento se convertirá en nuestro más leal compañero, lo sé. Sé que el sábado por la tarde moriré o viviré, y será de una manera u otra según caiga la moneda: derrota o victoria. Noche o luminosa mañana. No espero más. No aspiro a más.
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miércoles, 11 de marzo de 2009

Deportivo Alavés - Real Zaragoza. Quedan tres días.

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El Alavés es el próximo rival del Real Zaragoza. Equipo de Primera hace algunos años, deambula ahora por el pozo de la Segunda, irónicamente llamada Liga Adelante, y sufre en la actualidad las iras del infortunio con ese lugar en puestos de descenso a Segunda B. Estremecedor presente para un equipo que hace algunos años, no tantos, disputó una final de la Copa de la UEFA frente al legendario Liverpool (por cierto, que ayer disfruté como hacía años no lo hacía viendo jugar a mi equipo inglés favorito: mi aplauso a los Reds y que dure) pero que ahora chapotea en el fango de la miseria futbolística y económica, luchando por sobrevivir. Esta circunstancia le hace peligroso, pues el sábado vivirá lo que para ellos es un "partido trascendental" y seguro que saldrán al césped de Menizorroza con el puñal en los dientes y los ojos inyectados en sangre.

Vitoria-Gasteiz es una ciudad que vive, deportivamente hablando, volcada con su equipo de baloncesto, el TAU, que les proporciona constantes alegrías y que mantiene muy alta la autoestima de la comunidad con sus contínuos triunfos y su permanente presencia entre los mejores equipos españoles y europeos. Por eso, la prensa local apenas presta atención a ese choque que tendrá lugar en la tarde del sábado y que se presenta como muy importante para ambos equipos. Espero que la ansiedad y la peligrosa situación que vive el equipo gasteiztarra les impida hacer un buen partido y facilite la imprescindible victoria zaragocista.
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